Diario vital de una burbuja de Bubble Soccer

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Bubble Soccer
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El día a día de una burbuja de Bubble Soccer

Son las 10 de la mañana de un sábado y como cada día de Bubble Soccer o Fútbol Burbuja me desperezo dentro de mi bolsa mientras me sacudo los trozos de caucho, arena y césped. Miro alrededor y me encuentro con mis compañeras que hacen exactamente lo mismo, tanto tiempo juntas…

Suena la puerta del trastero con exquisita puntualidad inglesa, ¿hoy toca marcha? Una a una vamos vamos subiendo a un carrito de color rojo intenso que recuerda al líquido de la vida. Hoy toca partido de Bubble Soccer y necesitamos estar a tope. ¿ Bubble Soccer? Sí, habéis escuchado bien.

Bubble Soccer desde Noruega a Madrid

Es un deporte originario de noruega que emula al deporte rey pero con una salvedad, ¡nosotras somos las protagonistas!. ¿Quien será el apuesto hombre que se meterá en mí? ¿Perderé aire? ¿Se soltará mi arnés? Ésta y otras muchas preguntas arrasan mi cabeza como si de un ciclón se tratase. “Tranquila, todo saldrá bien” Me digo a mi misma mientras ocupo una plaza privilegiada de un auto de fabricación alemana. “Así de fiable tengo que ser yo hoy”.

Llegados a nuestro destino llega el momento más esperado por todas: el inflado. Es el aire, uno de los cuatro elementos básicos de la existencia, el que nos devuelve la vida. Poco a poco, cada una va recibiendo su ración en fila india que recuerda mucho a las orugas procesionarias en primavera. Una vez terminado el ritual comienza la acción de verdad. Saltamos al campo nerviosas porque no sabemos quien nos va a tocar. Después de dejar hacer su trabajo a la diosa fortuna comienza lo bueno de verdad. Suena el pitido de inicio y el Fútbol Burbuja hace su puesta en escena. Risas, golpes, volteretas…Nos dejamos hacer, nos dejamos llevar. Estupefactas, ya no podemos más con el aire. Nos ha vencido una vez más, pero es una derrota dulce.Ahora el alivio llega con la perdida del mismo. Lo que antes nos daba vida ahora nos la quita.

El viaje de vuelta parece un velatorio, no hay fuerzas ni para sacudirse el césped de nuestro plastificado cuerpo. Una a una volvemos a nuestro lugar de hibernación como los osos polares en el Ártico. El sueño me aborda enseguida, fruto del cansancio y la excitación. Mañana más. ¿Bubble Soccer? Lo que sea.